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España es uno de los países con mayor diversidad visual de Europa, y aun así, este hecho sigue estando infrautilizado en muchas producciones internacionales.
En pocas horas de coche puedes pasar de picos alpinos a zonas semidesérticas, de paisajes volcánicos a costas tropicales, de pueblos medievales a arquitectura futurista. Para cineastas, creativos y productoras, esto significa algo muy poderoso.
España puede representar a muchos otros países.
En este artículo exploramos algunos de los paisajes más singulares de España que parecen sacados de otro lugar del mundo y por qué cada vez más producciones eligen este país como doble internacional.
La diversidad geográfica de España es excepcional.
Cordilleras, zonas áridas, bosques frondosos, costas dramáticas y paisajes volcánicos conviven en un territorio relativamente compacto. Si a esto se suma la variedad de climas y estilos arquitectónicos, el resultado es un enorme campo de juego para cualquier producción.
Para las productoras, esto significa menos desplazamientos, menos costes logísticos y mayor variedad visual en un solo país.
No se trata solo de belleza. Se trata de eficiencia.
Ubicado en Almería, el desierto de Tabernas es el único desierto real de Europa continental.
Sus ramblas secas, colinas erosionadas y llanuras polvorientas han servido durante décadas como sustituto del suroeste americano, del norte de África y de Oriente Medio.
Desde los spaghetti westerns hasta campañas publicitarias contemporáneas, Tabernas ha recreado mundos lejanos sin salir de España.
Con el encuadre adecuado, podría pasar perfectamente por Arizona o Nevada.
Las Islas Canarias son un milagro visual.
Formaciones volcánicas, playas de arena negra, bosques densos y costas tropicales conviven a pocos kilómetros de distancia. Tenerife y Lanzarote, en particular, han sido utilizadas para simular planetas alienígenas, superficies lunares, el Caribe y remotas islas del Pacífico.
Pocos lugares de Europa pueden representar tantos mundos distintos.
Por eso las Canarias se han convertido en un punto clave para producciones internacionales.
Galicia, Asturias y el País Vasco sorprenden a muchos visitantes primerizos.
Colinas verdes, acantilados dramáticos, bosques cubiertos de niebla y una costa salvaje hacen que estas regiones se sientan más como Irlanda o ciertas zonas de Nueva Zelanda que como el sur de Europa.
Para producciones que buscan naturaleza cinematográfica y atmósferas potentes, estos paisajes ofrecen un valor enorme.
Son salvajes, envolventes y visualmente muy ricos.
Los Pirineos se extienden a lo largo de la frontera entre España y Francia.
Picos nevados, bosques de pinos, valles profundos y pueblos de montaña pueden pasar fácilmente por Suiza, Austria o el norte de Italia.
Para campañas de invierno, películas de aventura o escenas de alta montaña, esta región ofrece una estética alpina clásica con costes más contenidos.
Muchos pueblos blancos de Andalucía recuerdan a localidades de Marruecos o Túnez.
Calles estrechas, muros texturizados, patios interiores y una luz intensa crean una atmósfera norteafricana muy convincente.
Esta similitud visual ha convertido al sur de España en un sustituto habitual de localizaciones de Oriente Medio y el norte de África.
En Navarra, el parque natural de las Bardenas Reales parece de otro planeta.
Sus formaciones de arcilla erosionada, sus llanuras infinitas y sus siluetas extrañas evocan algo entre la ciencia ficción y los badlands americanos.
Ha sido escenario de series de fantasía, campañas futuristas y anuncios de alto concepto.
Es uno de los paisajes más irreales de España.
Cuando un solo lugar puede representar varios países, la logística se simplifica.
Los equipos viajan menos, los presupuestos rinden más y los calendarios son más flexibles.
Esta es una de las razones por las que España se ha convertido en un destino estratégico para rodajes internacionales.
Ofrece variedad visual sin complejidad geográfica.
Saber que estos paisajes existen no es suficiente.
Lo importante es saber cómo encuadrarlos, cómo acceder a ellos, cómo obtener permisos y cómo adaptarlos a una narrativa concreta.
Las agencias profesionales entienden cómo convertir un paisaje español en un doble convincente de otro país.
Esto requiere cultura visual, conocimiento local y experiencia logística.
A medida que las producciones buscan reducir viajes, huella de carbono y complejidad, la demanda de localizaciones versátiles seguirá creciendo.
España está perfectamente posicionada para este cambio.
Sus paisajes no solo son bellos. Son adaptables.
Y la adaptabilidad es el futuro de la producción.
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